miércoles, 4 de marzo de 2009

El quiasmo (5)

Traducido con el amable permiso de Jeff Lindsay de su página personal www.jefflindsay.com.
Esta entrada está traducida de http://www.jefflindsay.com/BMEvidences.shtml,
concretamente http://www.jefflindsay.com/chiasmus.shtml#disco. Para los Santos de los Últimos Días que hablan español y no conocen el inglés.


Significado del quiasmo en el Libro de Mormón



John Welch ofrece el siguiente análisis en su artículo clásico de 1969 de BYU Studies (archivo PDF), p.75:




"No existe probabilidad alguna de que José Smith pudiera haber aprendido de este estilo [quiasmo] por los canales académicos. Nadie en América, concretamente en el oeste del estado de Nueva York, entendía completamente el quiasmo en 1829. José Smith murió diez años antes de que el libro de Forbes se publicara en Escocia. Aun hoy los eruditos prominentes saben poco sobre las formas quiásmicas más allá de su nombre y pocos pasajes donde se pueden encontrar. La posibilidad de que José Smith se diera cuenta de la forma es aun más remota, puesto que la mayor parte de los pasajes bíblicos que contenían el orden de las palabras invertidas, fueron rearregladas a un orden de las palabras normal en la traducción del rey Jacobo I. Y aunque conociera la forma, aun tendría la tarea abrumadora de la escritura original, las frases artísticas de los quiasmos. Trate de escribir un soneto o quiasmo de muchos términos usted mismo: la apreciación de esas formas le dará pánico. si entonces en el Libro de Mormón se ha descubierto que contiene formas quiásmicas genuinas, ¿no se debiera afirmar sin más cualificación que el libro es producto de la antigua cultura de los hebreos?"



Perspectivas relacionadas provienen del artículo de John W. Welch Book of Mormon Authorship Revisited: The Evidence for Ancient Origins (ed. Noel B. Reynolds, Provo: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1997, pp. 218-219 - capítulo disponible online):




Un elemento adicional en este cálculo es el grado al que José Smith llegó de conocimiento del quiasmo de fuentes en el denominado ambiente de información en Palmyra, New York, o más precisamente, en la vecindad de Harmony, Pennsylvania, donde dictó la mayor parte del Libro de Mormón a su escriba Oliver Cowdery en la primavera de 1829. Puesto que no existía ninguna biblioteca en la región del Valle del Susquehanna, nadie puede asumir que José Smith hubiera podido acceder a cualquiera de los libros británicos que en la década de 1820 empezaban a comentar sobre las varias formas de paralelismo en la literatura bíblica. Ninguno de esos libros s epublicaron en los Estados Unidos, y sólo es remotamente posible que uno o dos ejemplares pudieran introducirse en los Estados Unidos mientras vivía José Smith. No se ha encontrado ningún listado definitivo de los títulos de John Jebb o de Thomas Boys en ninguna biblioteca americana antes de 1829. Y aun si José Smith de alguna manera hubiera aprendido algo acerca del quiasmo, todavía se le presentaría la formidable tarea de escribir, o más bien de textos extensos a dictar en este estilo que antinatural a su cultura, mientras que al mismo tiempo otras numerosas corrientes, hilos y conceptos fluyen sin confusión en su dictado. La baja probabilidad de que José Smith fuera consciente del quiasmo en cualquier respecto tiende a realzar su valor aclaratorio como un valioso indicador de otros orígenes (presumiblemente israelitas) para este aspecto del estilo del libro.


Algunos eruditos no SUD se han sorprendido por la presencia del quiasmo en el Libro de Mormón. Véanse, por ejemplo: J. H. Charlesworth, en respuesta al artículo de John W. Welch "Chiasmus in Antiquity: Structures, Analyses, Exegesis," en Religious Studies Review 8/3 (July 1982): 278; Angelico Salvatore di Marco, en Revista Biblica 31 (1983): 377-81; David Noel Freedman, en el prefacio a Chiasmus in Antiquity, 7-8; y Stanislav Segert, en Catholic Biblical Quarterly 46 (1984): 336-38 (todos ellos citados por William J. Hamblin, Review of Books on the Book of Mormon, p.498).



Nótese que el quiasmo puede ocurrir por azar, y a menudo lo hace. Puesto que cualquiera puede escoger unas pocas palabras en un pasaje que descubra un orden quiásmico no quiere decir que el autor utilizara conscientemente el quiasmo artístico. Existe una enorme diferencia entre el quiasmo compacto, extenso y significativo como Alma 36 y otro accidental que se encuentra en un texto al azar, como unas pocas pinceladas de pintura en el lienzo se encuentran en diferente categoría que, por decir, la Mona Lisa. John Welch enfatiza este elemento en su artículo "Criteria for Identifying and Evaluating the Presence of Chiasmus," Journal of Book of Mormon Studies, Volume 4, Issue 2, 1995. Welch ha advertido que algunos Santos de los Últimos Días han llevado el tema del quiasmo demasiado lejos, encontrando quiasmo por todas partes cuando no puede haber verdaderamente quiasmo intencionado. Entendimineto detallado del elemento del quiasmo al azar contra el del quiasmop intencionado proviene del análisis estadístico de Boyd F. Edwards y de W. Farrell Edwards en una significativa obra erudita "Does Chiasmus Appear in the Book of Mormon by Chance?," BYU Studies, Vol. 43, no. 2, pp. 103-130 (2004). El artículo completo y muchos materiales suplementarios - incluyendo software para que cualquiera explore las estadísticas por si mismo - se encuentran también disponibles online en http://byustudies.byu.edu/chiasmus/.


El quiasmo en el Libro de Mormón es evidencia de un antiguo origen, no una prueba concluyente. Es sólo una de las varias formas complejas de paralelismo que son comunes a la literatura semítica antigua. Si estos ejemplos son reales e intencionados, entonces se convierte en enormemente probable que el Libro de Mormón no es un producto de la literatura del siglo XIX sino una traducción de un texto antiguo, que representa, al menos en parte, una tradición literaria sumamente desarrollada. El quiasmo es parte de la evidencia intelectual que acepta o cree en un origen antiguo para el texto. Para algunos críticos, es tan convincente que deben recurrir a argüir que Satanás inspiró el quiasmo en el texto para engañar a la gente. Un ejemplo se encuentra en el libro de Loftes Tryk, The Best Kept Secrets in the Book of Mormon, Redondo Beach, CA: Jacob's Well Foundation, 1988. Tryk arguye que el Libro de Mormón se empaca con elegantes ejemplos de quiasmo y otras estructuras complejas. "Aun para un intelecto natural no podría acumular una seleccion como para un ordenador de imágenes que se habrían insertado en el relato con tanta precisión. Lo más cercano que examinamos es el carácter literario del Libro de Mormón, el mayor peso se coloca en la teoría de la creación sin ayuda. Existen demasiados usos complejos de simbolismo y de forma literaria refinada en él" (Tryk, p. 82). Observa que los quiasmos de Alma 42 son "una formidable muestra de escritura," acaso "sin igual en brillantez en la literatura" (p. 84). Tryk arguye que la única explicación razonable es el origen sobrenatural, pero atribuye ese origén sobrenatural a Satanás. Encuentro que el bonito y alocado argumento, especialmente cuando muchos ejemplos de quiasmo - como el Libro de Mormón mismo - se diseñan para enfocar nuestra atención en Cristo como el Redentor y el Salvador. Fíjense en Alma 36, por ejemplo. ¿Qué cristiano honesto puede sino regocijarse a ver el poder del perdón de Jesucristo tan bellamente enseñado y tan majestuosamente realizado en poesía? El Libro de Mormón es un libro centrado en Cristo, que nos enseña cómo venir a Cristo - el Cristo de quien leemos en la Biblia, no otro Cristo como los críticos a menudo tratan de argüir - para salvación, para gracia, para perdón, para ser bautizados en su nombre y seguirle. No creo que nadie honradamente pueda leer el Libro de Mormón sin darse cuenta que confirma la Biblia y enseña de Cristo.


El Libro de Mormón tiene origen antiguo y divino, habiendo sido preparado por profetas del Señor Jesucristo en américa Central que sabían de nuestros días y escribieron su contenido para que fuera de valor en nuestros días. El quiasmo nos ayuda a entender su mensaje, un mensaje centrado en Cristo.

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